Zonas de contacto: Límites, negociaciones y posibilidades de los procesos de mediación en las instituciones culturales

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Javier Rodrigo Montero y Aida Sánchez de Serdio Martín [1]

Este texto recoge y hace balance de la experiencia de Zonas de contacto, el programa pedagógico y de mediación de La Virreina Centre de la Imatge entre 2010 y 2011. El objetivo es comprender no solo las acciones que se llevaron a cabo durante su existencia sino, sobre todo, las condiciones de política cultural e institucional que dieron lugar tanto a su emergencia como a su extinción, puesto que creemos que muchas son aún vigentes en la actualidad, o por lo menos pueden tener sentido para experiencias presentes.

Aunque se alude a procesos concretos de colaboración en proyectos específicos, el énfasis se pone en el eje del proyecto, que fue desde el principio la voluntad de construir nuevas formas relacionales entre el centro cultural y el territorio, o la transformación de las políticas institucionales en cultura. En primer lugar describimos el origen del programa y sus objetivos conceptuales; en segundo lugar detallamos la concreción de las acciones y negociaciones realizadas; y posteriormente abordamos cuatro de los proyectos desarrollados en relación con debates como la división del trabajo cultural (entre comisariado y mediación, en este caso) o las condiciones y desafíos de la negociación con otros agentes sociales y culturales. Finalmente, y como conclusión de las reflexiones presentadas, planteamos un balance relativo a las posibilidades y límites de transformación institucional de un proyecto como Zonas de contacto.

1. Zonas de contacto: marco de trabajo y posicionamientos

El proyecto de Zonas de Contacto nace de un encargo directo por parte de Carles Guerra como director de la Virreina Centre de la Imatge en el año 2010 para desarrollar el programa pedagógico y de mediación del centro en relación a su territorio. En un principio, el trabajo de Zonas de Contacto se planeó como un trabajo lento, progresivo y escalable pensando en un arco de trabajo de 3-4 años, es decir el ciclo temporal de una dirección de centro.

La nueva estructura institucional que propuso Carles Guerra marcaba dos espacios diferenciados. Por un lado, el espacio de la planta 1 se remodeló para recuperar partes de la arquitectura del interior del edificio y del patrimonio del Palau de la Virreina. Por otro lado, la planta 0 o de acceso, donde anteriormente se solían producir exposiciones de escala más pequeña y experimental, se reconvirtió en el Virreina Lab, un espacio dedicado en principio a procesos educativos o más locales, manteniendo el espíritu experimental. Además se abrió la puerta trasera de la Virreina, que daba acceso al mercado de La Boquería, en un intento de generar más circulación y relación con el barrio.

Como el nombre indica, el proyecto que propusimos tenía como objetivo generar zonas de contacto, un término que usamos en referencia a la reflexión de Mary Louise Pratt sobre la decolonialidad y las formas de resistencias híbridas fronterizas, así como las relaciones que desbordan la dialéctica dominante-dominado. Las zonas de contacto son espacios intermedios de negociación e interferencia entre dos culturas -la autora se refiere en concreto a las culturas indígenas rurales y las culturas coloniales en Latinoamérica-, en procesos de fricción complejos donde se generan nuevas identidades rururbanas, idiomas mestizos, conflictos y resistencias, e identidades híbridas (Pratt 1991).

Nuestro proyecto buscaba generar estas zonas de contacto, fricción y diálogo entre La Virreina como institución cultural y el tejido socio-cultural del barrio del Raval a través de agentes locales que generasen saberes y diálogos en procesos de co-investigación. Estos procesos se materializarían en diálogos, disensos y fricciones con las líneas o marcos de las exposiciones o de la propia Virreina (centrados en temáticas como la imagen, la representación, las fronteras, el trabajo doméstico, etc.). Partimos así de los intereses, saberes y recursos de las redes o iniciativas con las que contactamos para, con nuestras herramientas, proponer actividades e iniciativas híbridas que desbordasen los formatos educativos más convencionales.

De este modo, el proyecto educativo o de mediación no buscaba generar nuevos públicos o invitar a comunidades a participar en estructuras ya diseñadas o previamente orquestadas por el centro de arte, sino cultivar relaciones y generar espacios de codiseño con actores con voz y recursos propios desde donde iniciar conjuntamente procesos culturales y educativos. Estos procesos podrían proponer disidencias, críticas o alternativas al discurso comisarial, las exposiciones o el marco institucional. Se buscaba no tanto una participación como una implicación que permitiera generar estos espacios híbridos con y contra la institución, como una “amiga crítica” que acepta entrar en juego y relacionarse, pero no renuncia a la crítica constructiva y restaurativa de los marcos institucionales o tensiones que emergen en las instituciones culturales (Mörsh 2009).

El proyecto, además, defendía una aproximación lenta, en clave cualitativa y una constante negociación con los agentes implicados para generar espacios e iniciativas de trabajo colaborativo a largo plazo, entendiendo el cruce de las políticas culturales, sociales y de representación como el elemento pivotal del trabajo en red. Los modos de negociación, el trabajo invisible de mediación, así como el codiseño de los marcos de diálogo con diversas redes componían una parte del trabajo de educativo que era esencial cuidar puesto que permitía repensar las condiciones materiales en las que los diversos agentes entraban en la colaboración. Con estas claves pretendíamos articular un proceso colaborativo de transformación institucional que entendiera la mediación como una investigación y como la generación de zonas de contacto que alterasen los modos de trabajo cultural y comunitario, tanto en la misma Virreina como con los colaboradores.

Así, en el encargo inicial se propuso un marco de trabajo que permitiera desarrollar relaciones entre el barrio o el territorio con La Virreina, sostenidas en el tiempo y haciendo una apuesta clara por la calidad de los procesos. El objetivo era reconocer e impulsar las prácticas educativas comunitarias y experimentales en museos como producción cultural propia y como un proceso de investigación colectiva. Dados estos parámetros, el encargo tenía el carácter de un programa educativo experimental o de comunidad, pero también se abrían posibilidades de gestión de los espacios de La Virreina Lab, lo cual constituía un proceso de trabajo nuevo para la institución [2].

2. Negociaciones: el desarrollo de las zonas de contacto

En mayo del 2010, tras considerar varias opciones, propusimos un programa con vistas a trabajar al menos durante dos años en dos fases: una primera de contacto con diversos actores y agentes del territorio, y una segunda de desarrollo de propuestas que se desplegaría durante septiembre de 2010 hasta junio de 2011 aproximadamente. La partida global que pedimos fue de 2.500 euros para la primera parte, y una segunda de 20.000 euros para el curso escolar. Estas partidas incluían los recursos humanos de las 3 personas que coordinábamos el proyecto, Aída Sánchez de Serdio, Javier Rodrigo Montero y Daniel García Antón.

Así, la primera parte del trabajo se desarrolló entre marzo y junio del 2010 y supuso una toma de contacto y trabajo de campo con el barrio del Raval, un territorio que no nos era desconocido ya que previamente habíamos trabajando en la Associació per a Joves Teb y teníamos cierto conocimiento de las redes comunitarias, las entidades y los espacios de trabajo locales. Fruto de diversos emails y reuniones, pudimos identificar cuatro iniciativas que estuvieron dispuestas a colaborar con nosotros: Exit Colectivo, un centro social del barrio vinculado a la Universidad Nómada; el colegio público CEIP Drassanes; la Fundació Ámbit Prevenció, una entidad que se dedica entre otras cosas a prestar atención a trabajadorxs sexuales; y la Associació de Treballadors Pakistanesos.

Esta selección respondía a diversos criterios. En primer lugar, la voluntad de partir de un trabajo cualitativo y en red a largo plazo en el que, más que imponer una agenda o unos contenidos, se trataba de buscar recursos y procesos que compartieran ritmos y puntos de partida comunes. En segundo lugar, la necesidad de contar con una diversidad de actores, desde centros educativos de proximidad, a movimientos sociales politizados con los que compartíamos muchos lenguajes y códigos, hasta entidades que trabajaban sobre temáticas del barrio del Raval muy relevantes como la migración y el trabajo sexual. El tercer criterio era claramente que no todos los procesos tenían que ser iguales sino que debíamos atender a sus idiosincrasias y contextos situados. Finalmente un cuarto criterio fue que pudiéramos compartir recursos y saberes, así como pensar en modos de representar los proyectos en la misma institución cultural a partir de las exposiciones o las líneas de debate abiertas, en un camino de ida y vuelta [3].

El día 30 de junio de 2010 convocamos a todas estas entidades a un encuentro, junto con otros participantes y el director del centro, durante el que discutimos acerca de problemas, líneas, tensiones y modelos de trabajo posibles. Cada entidad presentó brevemente sus trabajos y aproximaciones, de modo que se tomaran sus agendas como punto de partida.

La segunda fase se extendió durante todo el año académico 2010-2011 e incluyó la colaboración a largo plazo con dos entidades que terminaría plasmándose en sendas exposiciones. Por un lado el proyecto de investigación colaborativo sobre la cultura visual escolar La vida en la escuela con el CEIP Drassanes. Por otro lado, el proyecto comunitario de Àmbit Dona en colaboración con Arteraval titulado Cos de dona, el cual trabajó sobre la representación de trabajadoras sexuales, y generó una jornada de encuentros sobre arte, género e identidad. Paralelamente se produjeron tres proyectos expositivos y de mediación basados en una serie de contrastes pedagógicos con dos exposiciones: If You Lived Here Still y 1979 un monumento a instantes radicales. A continuación revisaremos estos procesos introduciendo algunas de las tensiones y problemáticas que interesa resaltar sobre los procesos de mediación que pretenden generar transformaciones institucionales.

La división del trabajo en las instituciones culturales y las jerarquías de la mediación

Una de las mayores limitaciones los trabajos de mediación es cambiar la división jerárquica que muchas veces se establece entre, por un lado, las tareas de mediación vistas como poco atractivas (Sternfeld 2010) y, por otro, lado las del comisariado, que responden a unas dinámicas muy difíciles de alterar debido a la gran cantidad de recursos y tiempo necesarios para planificar este tipo de producción cultural. Durante el proceso de programación de Zonas de contacto, fuimos conscientes de que si se quería aspirar a un horizonte de cambio institucional, las conversaciones y negociaciones del proyecto también debían tener presencia en las mesas de comisariado y no solo en la interlocución con los agentes del territorio y con la dirección. De este modo, en 2010 solicitamos conocer la programación de antemano y crear en espacios de diálogo con los equipos comisariales. Fruto de esta implicación se produjeron dos experiencias que se ponían en contacto con las dos exposiciones mencionadas.

A raíz de la muestra en el espacio del Virreina Lab del proyecto de Martha Rosler If You Lived Here Still (octubre 2010-enero 2011) se desarrolló un programa específico de comisariado y dos mesas redondas. Esta iniciativa proponía una reactivación del archivo creado por Martha Rosler en 1989 para la DIA Arts Foundation (Nueva York) sobre temas de vivienda, urbanismo, gentrificación y privatización de los servicios públicos. Coordinado también por Anton Vidokle, el proyecto recogía durante su itinerancia informaciones, carteles y materiales de iniciativas de las ciudades donde se exponía. Desde Zonas de Contacto planteamos realizar una exposición donde se mostraran materiales de iniciativas locales entre lo cultural y el activismo por el derecho a la vivienda y contra la gentrificación. Para ello se contó con la participación de diferentes organizaciones locales como el Arxiu Històric de Roquetes-Nou Barris, Exit-Colectivo, V de Vivienda, Gran Hotel Barcelona, Repensar Bonpastor, Sitesize, Iconoclasistas con su mapeado de la Barceloneta, y la Coordinadora contra l’especulació del Raval. Aparte se organizaron dos mesas redondas sobre activismo cultural y crisis de la vivienda. La primera coincidió con la inauguración de la exposición, y contó con la participación de Martha Rosler, Anton Vidokle y Leónidas Martín, del colectivo Enmedio. En la segunda participaron los colectivos Repensar Bonpastor, Espai polític EXIT-Colectivo e Isaac Marrero.

A pesar de ser un trabajo en diálogo, hubo dos tensiones fruto de la división del trabajo que cabe resaltar. En primer lugar, la muestra se presentó sin especificar que era una iniciativa de Zonas de Contacto, con lo que de nuevo se subordinó a las lógicas más convencionales de autoría comisarial de la institución. En segundo lugar, no se comunicó claramente la intención de la muestra, lo cual generó tensiones tanto con los coordinadores de la exposición, acostumbrados a mezclar los materiales de Rosler del 89 con los préstamos de espacios sociales, como con algunos de los participantes, que reclamaron más retribución ya que entendían que era una exposición oficial en un centro de arte reconocido. Pese ello, se pudo contar con una partida presupuestaria propia de producción de exposiciones. También fue posible acordar con los responsables del archivo de Martha Rosler las formas de trabajo, así como aclarar que desde Zonas de Contacto la muestra se concebía como una contrapartida pedagógica que desplegaba otras lógicas de representación distintas a las de otras reactivaciones de este archivo en otros contextos.

Muestra de la exposición comisariada por Zonas de Contacto en diálogo con If You Lived Here Still…
Muestra de la exposición comisariada por Zonas de Contacto en diálogo con If You Lived Here Still…
Muestra de la exposición If You Lived Here Still… (2011)
Muestra de la exposición If You Lived Here Still… (2011)

Otra muestra del trabajo de hibridación con el comisariado tuvo lugar con la exposición 1979 un monumento a instantes radicales que ocupó todos los espacios de la Virreina, incluidos los del Virreina Lab. En este caso pudimos asistir a varias reuniones del equipo interdisciplinar de la exposición, comunicar el trabajo y buscar posibles alianzas y espacios compartidos. En concreto se llevaron a cabo dos procesos que establecían zonas de contacto entre la exposición y el programa de mediación, y que pudieron mostrarse en el Virreina Lab. El primero consistió en una serie de talleres denominados Políticas de las minorías con colectivos del barrio y movimientos sociales sobre la ciudad y los procesos biopolíticos actuales en Barcelona, desarrollado por la Universidad Nómada con antiguos miembros de EXIT-Colectivo. Estos talleres dejaron en las paredes del espacio expositivo una serie de mapas y representaciones producto de los debates mantenidos y en los que se reflejaban la historia de los movimientos sociales y vecinales de Barcelona; temáticas y actores relacionados con las fronteras; una pequeña representación de un juego de rol sobre las políticas de ciudad, control social y regulación del trabajo sexual en el Raval; etc. El segundo proceso consistió en la realización de un vídeo colaborativo con jóvenes de Sant Boi sobre el pasado y el legado presente de la cultura obrera y fabril, desarrollado por Teleduca con el título de Perifèries79. Este proceso dialogaba con una pieza documental de Video Nou, Los jóvenes del Barrio de 1982, un documental sobre la vida de los jóvenes del barrio de Canyelles de Barcelona que se exponía en la planta 0. Para el desarrollo de este proceso, Teleduca optó por buscar una periferia de Barcelona donde contactar con jóvenes en la cual se dieran esas condiciones de partida y que tuviera grupos de jóvenes ya activados. Con la ayuda del ayuntamiento de Sant Boi se hizo una convocatoria a participar a un grupo regular de jóvenes del equipamiento de Cal Ninyo que desarrollaron de marzo a mayo de 2011. Durante las 17 sesiones celebradas, se identificaron el hilo argumental, las temáticas, los personajes y contextos, el trabajo de investigación y entrevistas, así como de edición colectiva. Paralelamente se realizó un mini documental del proceso de trabajo (como un making of) que iba dando cuenta por capítulos del proceso y que se expuso al lado con la pieza de Video nou mientras se realizaba el documental. Finalmente, cuando el documental se terminó, este sustituyó el del proceso y los jóvenes lo presentaron en uno de los espacios del centro de arte.

 Fotos pizarras de los talleres de Políticas de las minorías (2011)
Presentación con jóvenes y teleduca en el espacio de Virreina Lab (2011)
Presentación con jóvenes y teleduca en el espacio de Virreina Lab (2011)
Presentación con jóvenes y teleduca en el espacio de Virreina Lab (2011)

Estos dos ejemplos dan cuenta de los límites y posibilidades de la mediación en instituciones culturales. Entendimos que no solo se trataba de generar espacios más o menos autónomos y con cierta independencia de los programas comisariales que se mostraban en la planta 1, pensando que la mediación o educación con comunidades en instituciones culturales puede ofrecer condiciones supuestamente de mayor libertad que otros espacios. Al contrario, pensar que la mediación incluye y dialoga con las formas y dispositivos comisariales, ya sea porque genera sus propias formas, ya sea porque altera o se relaciona con las exposiciones, es un espacio paradójico de transformación institucional. El mismo paradigma de la exposición es uno de los discursos más dominantes en la pedagogía de museos, y un canal convencional clásico con el que también se puede jugar para crear otros espacios de educación en los centros de arte. Implicarse y trabajar mano a mano con los equipos comisariales, de difusión y de producción supone un trabajo invisible de pedagogía interna desde donde pensar otros espacios de igualdad de saberes y de construcción de conocimientos colectivos.

Las condiciones de la negociación con el contexto y los agentes

Uno de los mayores desafíos de la mediación con el territorio desde las instituciones culturales es el respeto a los procesos relacionales con las organizaciones implicadas. Dependiendo de la naturaleza de estas, es muy probable que sus objetivos, intereses, formas de operar y colectivos a los que se dirigen sean muy distintos respecto de los de la institución cultural, y también entre sí. Esto implica que el proceso de negociación es complejo, no puede abreviarse, ni sus pasos deben darse por supuestos. Si se aspira a ir más allá de un contacto puntual o de una instrumentalización (que puede ser mutua), el diálogo debe iniciarse mucho antes de que fructifique la colaboración, y mantenerse activo a lo largo y después de la misma. En este proceso, los colectivos u organizaciones se convierten en interlocutores de la institución, y juntos pueden poner sobre la mesa el sentido de la relación a todos los niveles y para cada uno de ellos.

Por supuesto, nada de esto es fácil ni se desarrolla según este dibujo bienintencionado. Aunque esta transparencia en la negociación debe funcionar como un horizonte hacia el que tender, nunca organizaciones ni individuos son plenamente conscientes para sí mismos (Laclau y Mouffe 1989); múltiples agendas conscientes o inconscientes, y condiciones deliberadas o fortuitas, afectan a los procesos relacionales de este tipo.

En el caso de Zonas de Contacto, como ya hemos explicado, dos de los agentes del territorio con los que se planteó colaborar desde el principio fueron las escuelas y las organizaciones de trabajadorxs sexuales. En el primer caso, la voluntad era establecer desde el principio un vínculo sólido con la comunidad educativa que fuera más allá del consumo de actividades puntuales que ofrecen habitualmente museos y centros de arte. De este modo aspirábamos a crear una red de relaciones de colaboración entre las escuelas y La Virreina que sobreviviera a nuestro propio proyecto. El contacto con organizaciones relacionadas con el trabajo sexual era complejo puesto que podía caer fácilmente en el paternalismo del trabajo con “colectivos excluidos”. Con el fin de evitar este riesgo en la medida de lo posible, desde el principio establecimos la interlocución en relación con las formas de trabajo existentes alrededor del territorio social y político que es el Raval (entendiendo así el trabajo sexual como tal trabajo y no como un estigma moral), y acordamos partir en todo momento de las líneas de trabajo que ya desarrollara la organización. Valorando las relaciones que era posible establecer en ese momento, iniciamos una colaboración con el CEIP Drassanes y con Àmbit Dona que duró todo un curso y que puso de relieve los desafíos de trabajar con organizaciones en principio ajenas al contexto cultural que representa La Virreina.

En el CEIP Drassanes acompañamos un proyecto fotográfico que se proponía documentar la vida en la escuela a partir de registros visuales realizados por los propios integrantes de la comunidad escolar durante el curso 2010-2011. El objetivo era reconocer la escuela como espacio de producción de discurso y generador de experiencias significativas, no solo para sus habitantes habituales sino en un sentido social más amplio. El proceso de trabajo se inició a finales del curso anterior con una negociación con el centro al respecto tanto de la propia colaboración como del eje temático del proyecto. La escuela ya trabajaba de manera habitual alrededor de un tema, y en esa ocasión elegimos la vida en la escuela. Posteriormente con el profesorado del centro se identificaron cuatro líneas de indagación dentro del tema general que respondían a intereses propios: las emociones (ciclo infantil, 3-6 años ), las relaciones (ciclo inicial, 6-8 años), los contrastes (ciclo medio, 8-10 años) y los lugares propios (ciclo superior, 10-12 años). A partir de estos temas, los docentes llevaron a cabo sesiones de investigación fotográfica con los niños y niñas a lo largo de todo el curso. Por nuestra parte, realizamos un trabajo de formación y acompañamiento de los docentes, planteando con ellos y ellas debates acerca del sentido de las imágenes, de los relatos construidos o de su papel como facilitadores, así como los modos de representar los diversos relatos en una exposición. De este modo la agencia de la producción cultural se mantenía en la comunidad escolar (entendida en sentido amplio), evitando la frecuente estrategia de desplazar el polo creativo a un artista externo aportado por la institución cultural.

Desde el principio se había negociado que los resultados del proyecto se expondrían en La Virreina Lab. Éramos conscientes de que una exposición podía acabar siendo un hecho anecdótico, o incluso una captura simbólica, en el contexto de La Virreina, pero también comprendíamos que era un paso necesario en la relación para avanzar hacia colaboraciones más complejas en el futuro. Sin embargo, a medida que el programa comisarial del centro avanzaba, la disponibilidad de espacios y presupuesto para mediación menguó drásticamente. Hacia el final del proyecto nos dimos cuenta de que la exposición no podría hacerse en las condiciones comprometidas. Tras descartar conjuntamente con el profesorado la posibilidad de que la muestra se hiciera en las instalaciones de la escuela, hubo que improvisar a toda velocidad un montaje en la entrada cochera de La Virreina hecho con paneles de cartón pluma que, a pesar de la dignidad del diseño, y todas nuestras buenas intenciones, esfuerzo y diplomacia, acabó decepcionando al profesorado participante.

Muestra final en el pasillo de entrada de la Virreina de la exposición del proyecto “La Vida en la Escuela” con el CEIP de Drassanes

Muestra final en el pasillo de entrada de la Virreina de la exposición del proyecto “La Vida en la Escuela” con el CEIP de Drassanes
Muestra final en el pasillo de entrada de la Virreina de la exposición del proyecto “La Vida en la Escuela” con el CEIP de Drassanes

En el caso de Àmbit Dona, fue complicado encontrar un espacio común que permitiera crear puntos de contacto entre sus intereses y las posibilidades de una institución como La Virreina. Tras muchas semanas de conversaciones, una posible solución surgió cuando, con una ayuda de una fundación y la colaboración de Arteraval, pusieron en marcha un proyecto de arte-terapia con trabajadoras sexuales titulado Cos de dona. Por supuesto, nos proponían exponer los resultados en el centro de arte (y de nuevo aceptamos, con las mismas reservas que en el caso de la escuela). Por un lado, era imprescindible respetar los términos de la relación, y por lo tanto responder a esta demanda; pero por otro lado, el proyecto de arte-terapia encajaba difícilmente en los modos pedagógicos y de mediación que imaginábamos para Zonas de Contacto.

Por lo tanto construimos una vía intermedia que consistía en acoger la exposición tal como se proponía y acompañar la construcción de su relato y representación en el espacio Virreina Lab, decidiendo la selección y disposición de las imágenes, etc. Al mismo tiempo propusimos realizar un vídeo documental que contextualizase dicha producción en el proceso de trabajo más amplio de las mujeres protagonistas. Así, Daniel García acompañó las sesiones de taller organizadas por Arteraval y las documentó mediante un relato videográfico que creaba un discurso diferente al insertar una perspectiva reflexiva en el proceso. Las mujeres participantes podían hablaban de su experiencia en los talleres, y los artefactos artísticos generados durante los mismos se contextualizaban en el marco del proceso relacional del que surgieron. Al incluir el vídeo en la exposición esta capa reflexiva se evidenciaba también para el público asistente. (Como nota a la exposición, hay que decir que nuestras reservas estéticas iniciales acerca de las obras se vieron a su vez sacudidas cuando nos percatamos que los maniquíes que habían realizado las mujeres establecían un diálogo interesante, aunque imprevisto, con las esculturas de papel maché de Ocaña, expuestas en ese momento en las salas de La Virreina).

Exposición “Cos de Dona”, coordinada por Ambit Dona, Arte Raval y Zonas de Contacto (2010)

Exposición “Cos de Dona”, coordinada por Ambit Dona, Arte Raval y Zonas de Contacto (2010)Exposición “Cos de Dona”, coordinada por Ambit Dona, Arte Raval y Zonas de Contacto (2010)
Exposición “Cos de Dona”, coordinada por Ambit Dona, Arte Raval y Zonas de Contacto (2010)

A las reflexiones fácilmente extraíbles de estos dos procesos acerca de las condiciones de la negociación, de las expectativas mutuas, de los compromisos y decepciones, hay que añadir la dimensión de las condiciones materiales de la mediación. Como ya hemos mencionado, los recursos fueron menguando gradualmente hasta suponer una partida minúscula del presupuesto general (y no todo era atribuible a los recortes presupuestarios que justo entonces empezaban a evidenciarse). Baste decir que las exposiciones mencionadas se realizaron con unos 800 y 1200 euros respectivamente procedentes de presupuesto de Zonas de Contacto, aparte de otros gastos generales.

Posibilidades y límites de transformación institucional

Como ya hemos señalado, el objetivo general de Zonas de Contacto era el de producir formas de institucionalidad otras que, más allá del proyecto concreto (tanto comisarial como de mediación), cambiarán las formas de relacionarse de La Virreina con su entorno. Múltiples factores, estructurales y coyunturales, hicieron que su consecución fuera muy limitada. Para empezar, La Virreina cuenta (o al menos contaba en ese momento) con muy poco personal fijo y la figura de la dirección tiene un gran peso, con lo cual, una vez termina su proyecto, no hay una estructura que pueda mantener las relaciones construidas (más si subsiguientes direcciones no asumen la mediación como un eje importante de su programa). En el caso de Zonas de Contacto, esta transitoriedad estructural se agravó por la pronta renuncia de Carles Guerra como director al asumir el cargo de conservador jefe en el MACBA en junio del 2011. Zonas de Contacto tuvo una duración total de un año y tres meses, en lugar del ciclo de tres o cuatro años que habíamos previsto.

Pero más allá de estas cuestiones relativas a la especificidad de La Virreina, hay aspectos que afectan al ámbito de la cultura en general. Los procesos de mediación apuntan a una transformación de las formas de producción y legitimación cultural que cuestiona su sectorialización elitista. Sin caer en la afirmación ingenua de que todos somos productores culturales en igualdad de condiciones, sí que es posible defender una cultura en la que todos desempeñemos un papel agente determinante y en la que los géneros y los roles vean desafiadas sus jerarquías. Sin embargo, hay una falta de modelos institucionales que pongan los procesos de mediación en el centro de su funcionamiento a todos los niveles. Ni siquiera hay muchos que los pongan al mismo nivel que el resto de agendas de un centro de arte.

Esto significa, simple y llanamente, que el programa expositivo (o de actividades del tipo ciclos de conferencias, proyecciones, etc.) es considerado sistemáticamente el corazón y sentido del proyecto de un centro de arte, aquello que mide su calidad. La mediación o lo educativo es siempre colateral (cuando no subordinado) a esta agenda. Esto se manifiesta en la desigual presencia simbólica en los programas de los centros de una y otra línea de acción pero, sobre todo, en los presupuestos y recursos asignados. La combinación de ambas dimensiones de reconocimiento (simbólica y material) evidencian con bastante claridad los límites de la mediación para poder desplegar un cambio institucional.

Otro aspecto importante de este tipo de prácticas radica en su dificultad de establecerse como áreas o equipos fijos ya que los ciclos de políticas culturales en centros de arte o museos sufren de amnesia institucional. Es decir, se asocian muy rápidamente a proyectos personalistas o a cierto tipo de programa o de modo de trabajo asociado a una dirección, y no se entienden como necesidades estructurales que no son fruto de un modo o una tendencia comisarial o cultural. En este sentido también cabe destacar que muchas veces la presión de generar agendas culturales innovadoras y de poner los centros de arte en el circuito internacional o estatal esconde agendas que no priorizan las relaciones territoriales. Por otro lado esta presión por la innovación institucional o la construcción de marca hace que las instituciones no revisen sus pasados recientes, o que no partan de lo realizado anteriormente, de los saberes activados y de la base histórica previa en temas de educación o mediación.

También puede suceder que estas iniciativas se desprecien bajo el paradigma de cambio de tendencia o de estilo (ahora no es educación, ahora es mediación, por ejemplo). Muchas veces el trabajo de educación o mediación, más que establecerse desde modos de trabajo, áreas y equipos estables, se externaliza mediante encargos comisariales donde la cadena de intermediarios no facilita el cambio institucional y una adaptación a los ritmos de las entidades. En otras ocasiones estas se pueden sentir quemadas o explotadas si cada año va un nuevo medidor o comisario a trabajar con ellos, y se tiene que forjar continuamente la colaboración. Además, la fragilidad presupuestaria y el día a día de estos procesos no permite documentarlos, sistematizarlos ni mucho menos evaluarlos (de Zonas de Contacto existe un material posterior en la web Redes instituyentes que se produjo con una ayuda de la Generalitat de Catalunya en el 2012).

A pesar de la brevedad del programa y los inevitables límites de sus logros, el balance global de la trayectoria de Zonas de Contacto es fructífero en cuanto a la reflexión sobre la transformación institucional a través de la mediación. Las complejidades inherentes al proyecto supusieron un aprendizaje intenso en cuanto a las posibilidades y desafíos de este tipo de procesos. Esperamos que este texto contribuya a la diseminación de este aprendizaje y al debate sobre las políticas culturales contemporáneas.

Bibliografía:

Laclau, E. y Ch. Mouffe (1989) Hegemonía y estrategia socialista. Hacia una radicalización de la democracia. México y Madrid: Siglo XXI.

Mörsch, C. (2009) At a Crossroads of Four Discourses: documenta 12 Gallery Education in Between Affirmation, Reproduction, Deconstruction, and Transformation. En C. Mörsch, et al. (eds.) documenta 12. Education. Between Critical Practice and Visitor Services. Results of a research project. Berlín/Zúrich: Diaphanes.

Pratt, M.L. (1991) Arts of the Contact Zone. Profession (pp.33–40)

Sternfeld, N. (2010) Unglamorous Tasks: What Can Education Learn from its Political Traditions? E-flux Journal. 03/2010

Enlaces:

Pedagogías y redes instituyentes: Zonas de contacto

If you Live here still a La Virreina

1979. Un monumento a instantes radicales

perifèries79

Arxiu Històric de Roquetes-Nou Barris

Repensar Bonpastor

Sitesize

iconoclasistas

Enmedio

Teleduca. Educacio i Comunicacio SCP

Fundació Àmbit Prevenció

arteraval

Documentación visual:

Fotos de Zonas de contacto: Proyecto de mediación de la Virreina entre 2009 y julio del 2011

[1] Texto bajo licencia Reconocimiento-CompartirIgual 3.0 España (CC BY-SA 3.0 ES). El orden de la autoría es por orden alfabético, en ninguno caso muestra ninguna jerarquía académica.

[2] En este programa educativo no se contempló trabajar con los servicios de información y recepción de salas en un principio. No obstante, siempre se barajó como una posibilidad en un futuro.

[3] Este camino estuvo también repleto de dificultades a la hora de intervenir en el espacio expositivo o contar con más personal del centro de arte.